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¿Qué es una zapata y qué tipos hay en la construcción?

qué es una zapata y sus tipos en la construcción Ferros La Pobla

Las zapatas son una parte esencial de la cimentación de cualquier edificio. Aunque quedan ocultas bajo tierra cuando termina la obra, soportan buena parte del peso de la estructura y ayudan a repartirlo de forma segura sobre el terreno.

Su forma, tamaño y armado cambian según el tipo de construcción, la resistencia del suelo y la posición de los pilares o muros. Por eso, no existe una zapata estándar que sirva para todos los proyectos.

Te contamos qué es una zapata, para qué sirve, qué tipos se utilizan con más frecuencia en la construcción y qué aspectos deben cuidarse durante su ejecución.

¿Qué es una zapata en construcción?

Una zapata es un elemento de cimentación superficial que recibe las cargas de un pilar, un muro de carga u otro elemento estructural y las reparte sobre una superficie mayor del terreno.

Si todo el peso de un pilar se concentrara en un punto pequeño, el terreno podría deformarse o hundirse. La zapata amplía la zona de apoyo y reduce la presión que recibe el suelo.

Puede compararse con lo que ocurre al caminar sobre arena. Con un calzado estrecho es más fácil hundirse. Con una base más ancha, el peso se reparte mejor.

Usos de la zapata en construcción

Las zapatas suelen utilizarse cuando:

  • El terreno resistente está cerca de la superficie.
  • El suelo tiene una capacidad portante adecuada.
  • Las cargas del edificio no son excesivas.
  • No se esperan grandes asientos.
  • Hay espacio suficiente para construir una cimentación superficial.

Antes de elegir este sistema, es necesario conocer bien las características del terreno. El estudio geotécnico permite saber si las zapatas son una solución adecuada o si conviene utilizar otro tipo de cimentación.

¿Para qué sirven las zapatas?

La función principal de las zapatas es transmitir al terreno las cargas que recibe la estructura. Estas cargas pueden proceder de:

  • Pilares de hormigón o acero.
  • Muros de carga.
  • Forjados y cubiertas.
  • Fachadas y cerramientos.
  • Instalaciones, mobiliario y personas.
  • Acciones como el viento u otros esfuerzos.

Además de repartir el peso, una zapata bien diseñada debe limitar los movimientos del edificio y ayudar a mantener su estabilidad. También tiene que resistir los esfuerzos que se producen dentro del propio elemento, como la flexión, el cortante o el punzonamiento. Por este motivo, la mayoría de las zapatas se construyen con hormigón armado.

Partes principales de una zapata

Aunque existen muchas formas de construir una zapata, la mayoría incluye una serie de elementos básicos.

Hormigón de limpieza

Es una capa fina de hormigón que se vierte sobre el fondo de la excavación antes de colocar las armaduras.

Su función es dejar una superficie limpia, regular y estable sobre la que trabajar. También evita que las barras de acero y el hormigón estructural entren en contacto directo con la tierra.

Armadura inferior

La armadura inferior de una zapata está formada por barras de acero colocadas normalmente en una o dos direcciones.

Estas barras soportan los esfuerzos de tracción que aparecen cuando la zapata se flexiona por la reacción del terreno. Para que funcionen correctamente, deben mantenerse en la posición prevista mediante separadores.

Cuerpo de la zapata

Es la parte principal de hormigón armado que reparte la carga sobre el suelo. Su anchura, longitud y espesor dependen de varios factores:

  • Peso que recibe.
  • Resistencia del terreno.
  • Tamaño del pilar.
  • Geometría de la cimentación.
  • Esfuerzos calculados en el proyecto.

Arranques del pilar

Son las barras verticales que conectan la zapata con el pilar de hormigón armado.

Deben colocarse con precisión, ya que un desplazamiento puede afectar a la posición del pilar y complicar el resto de la estructura.

Vigas de atado o riostras

Las riostras son vigas de hormigón armado que conectan varias zapatas entre sí.

Ayudan a que la cimentación trabaje de forma más conjunta y reducen los movimientos entre apoyos. Dependiendo del proyecto, también pueden mejorar la respuesta frente a acciones horizontales o asientos diferenciales.

Tipos de zapatas en la construcción

Las zapatas pueden clasificarse según el número de pilares que soportan, la posición que ocupan en la parcela o su forma de trabajar.

tipos de zapatas en la construcción Ferros La Pobla

Zapatas aisladas

Las zapatas aisladas soportan un único pilar. Son una de las soluciones más comunes cuando los pilares están suficientemente separados y el terreno tiene una resistencia media o alta.

Se utilizan con frecuencia en:

  • Viviendas.
  • Edificios de pocas plantas.
  • Naves industriales.
  • Porches.
  • Marquesinas.
  • Estructuras con cargas moderadas.

En muchos proyectos, estas zapatas se unen mediante riostras para mejorar la estabilidad del conjunto y evitar asientos diferenciales.

Fases de ejecución de una zapata aislada

El proceso habitual es el siguiente:

  • Limpieza y desbroce del solar.
  • Comprobar medidas y niveles, y marcado de la cimentación.
  • Excavación hasta la cota superior del cimiento.
  • Limpieza y nivelación del fondo.
  • Vertido del hormigón de limpieza.
  • Colocación de separadores y armaduras.
  • Montaje de los arranques de los pilares.
  • Colocación de las riostras.
  • Encofrado, cuando sea necesario.
  • Hormigonado, vibrado y curado.

Antes de verter el hormigón, conviene revisar las dimensiones, los recubrimientos, la posición de las barras y la ubicación de los arranques. Corregir un error en ese momento es bastante más sencillo que hacerlo cuando el hormigón ya ha endurecido.

Zapatas combinadas

Una zapata combinada soporta dos o más pilares. Se utiliza cuando las zapatas aisladas quedarían demasiado cerca, se solaparían o no podrían centrarse correctamente. También puede ser una buena opción cuando uno de los pilares está junto al límite de la parcela o cuando las cargas son muy diferentes.

Su forma puede ser rectangular, trapezoidal o adaptarse a la posición de los pilares.

Las zapatas combinadas suelen utilizarse cuando:

  • Los pilares están muy próximos.
  • Falta espacio para construir zapatas independientes.
  • Un pilar está cerca de una medianera.
  • Las cargas son elevadas.
  • Se quiere reducir el riesgo de asientos distintos entre apoyos.

Zapatas corridas

Las zapatas corridas se construyen de forma continua bajo un muro o una línea de pilares.

Mientras que una zapata aislada recibe una carga puntual, la zapata corrida reparte una carga a lo largo de toda su longitud.

Son habituales en:

  • Muros de carga.
  • Muros de sótano.
  • Cerramientos pesados.
  • Estructuras lineales.
  • Edificios con pilares muy próximos.

Cuando soportan un muro, su anchura se calcula a partir de la carga que transmite cada metro lineal y de la resistencia del suelo. Si son muy largas es conveniente disponer llaves o anclajes verticales más profundos, por lo menos cada 10 metros.

En el caso de muros de sótano en los que los pilares forman parte del muro sobresaliendo del mismo, el cimiento del muro más el pilar pueden considerarse una zapata corrida que generalmente tendrá un ensanchamiento en la zona del pilar en sentido transversal.

En algunas obras, la zapata puede ensancharse en los puntos donde coinciden pilares o mayores concentraciones de carga.

Zapatas medianeras

Las zapatas medianeras se construyen junto al límite de una parcela.

El problema es que no pueden extenderse por igual a ambos lados del pilar, ya que invadirían la propiedad vecina. Esto hace que el pilar quede desplazado respecto al centro de la base.

Para corregir esa situación, la zapata medianera suele conectarse con otra zapata interior mediante una viga centradora. Esta viga ayuda a repartir mejor los esfuerzos y reduce la concentración de presión en una zona del terreno.

Es una solución frecuente en edificios entre medianeras y en parcelas urbanas donde cada centímetro cuenta.

Zapatas rígidas, flexibles y macizas

Las zapatas también pueden diferenciarse por su comportamiento estructural.

  • Zapatas rígidas. Llevan una armadura que permite soportar una mayor fuerza de flexión, con un diámetro de 12 mm. De esta forma, impide los efectos de corrosión. Además, estas zapatas deben tener un recubrimiento mínimo de concreto de 8 cm y entre 25 a 50 kg/m3 de hierro.
  • Zapatas flexibles. Tienen un canto menor en relación con su superficie. Trabajan de una forma más parecida a una placa sometida a flexión, por lo que la distribución de las armaduras tiene un peso importante en el cálculo. Su ángulo no asciende a los 45 grados en el triángulo de distribución de los esfuerzos, por lo que se deben emplear entre 50 y 100 kg/m3 de hierro para realizar su armazón.
  • Zapatas macizas. Se emplean en cimentaciones continuas y transfieren las fuerzas de manera piramidal. Tienen forma triangular, pudiendo ser su muro de carga excéntrico o centrado. Su esfuerzo es de compresión y pueden, o no, tener armadura en su interior.

¿Por qué se utiliza ferralla en las zapatas?

El hormigón funciona muy bien frente a esfuerzos de compresión, pero tiene más dificultades para resistir la tracción. La ferralla compensa esa limitación y permite que la zapata soporte los esfuerzos que aparecen cuando se flexiona.

El armado puede incluir:

  • Parrillas inferiores.
  • Barras de refuerzo.
  • Armaduras superiores.
  • Esperas de pilares.
  • Cercos.
  • Riostras.
  • Refuerzos en zonas concretas.

El diámetro, la separación y la longitud de las barras deben ajustarse a los planos del proyecto.

Una ferralla bien preparada facilita el montaje, reduce errores en obra y ayuda a mantener los recubrimientos y dimensiones previstos.

Conclusión: la estabilidad empieza en la cimentación

Las zapatas reparten sobre el terreno las cargas que reciben de pilares y muros. Gracias a ellas, el edificio puede mantenerse estable y reducir el riesgo de movimientos o deformaciones.

Según las características de cada proyecto, pueden utilizarse zapatas aisladas, combinadas, corridas, medianeras, rígidas o flexibles.

La elección del tipo de zapata, su cálculo y la correcta colocación de la ferralla son pasos fundamentales para conseguir una cimentación segura.

En Ferros La Pobla elaboramos ferralla para cimentaciones siguiendo los planos y necesidades de cada obra así como su montaje obra. Contacta con nosotros y te ayudaremos a hacer posible tu proyecto.

Preguntas frecuentes sobre qué es una zapata y sus tipos

¿Para qué sirve una zapata?

Sirve para distribuir las cargas del edificio, reducir la presión sobre el suelo y evitar hundimientos, giros o asientos excesivos.

¿Cuáles son los tipos de zapatas más habituales?

Los tipos más comunes son las zapatas aisladas, combinadas, corridas y medianeras. También pueden clasificarse como rígidas o flexibles según sus dimensiones y su forma de trabajar.

¿Qué diferencia hay entre una zapata aislada y una zapata corrida?

La zapata aislada soporta normalmente un único pilar. La zapata corrida se extiende de forma continua bajo un muro o una línea de pilares.

¿Todas las zapatas llevan ferralla?

La mayoría de las zapatas utilizadas en edificación son de hormigón armado y llevan ferralla. El acero ayuda a resistir los esfuerzos de tracción que el hormigón no soporta bien por sí solo.

¿Cómo se elige el tipo de zapata adecuada?

La elección depende de las cargas del edificio, la resistencia del terreno, la posición de los pilares, el espacio disponible y los resultados del estudio geotécnico.

¿Qué diferencia hay entre una zapata y una losa de cimentación?

La principal diferencia entre una zapata y una losa de cimentación es que las zapatas apoyan pilares o muros concretos, mientras que una losa ocupa toda o buena parte de la superficie del edificio y reparte las cargas de forma continua.

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